viernes, 6 de marzo de 2009

PEPE RUBIANES

El director de la revista La Factoría, Carles Navales publicó hace unos días en el diario La Razón un artículo sobre Pepe Rubianes. Dale un vistazo, explica muy bien como era Pepe.



El pasado noviembre el Festival Internacional de Payasos de Cornellà de Llobregat quiso rendir homenaje a Pepe Rubianes, pero el maestro ya no se veía con ánimo para soportar el afecto de su público. Pepe fue tan gran payaso como persona. Le vi actuar por primera vez en 1983, en las fiestas del Corpus de Cornellà. Entonces se trataba de un desconocido, pero apostamos por él. Era un exponente brillante de la Cataluña nueva, en la que el actor y creador se alimentaba de las vivencias periféricas y consideraba el idioma como un medio para comunicarse, sin darle más connotaciones.

En Cataluña, que usara habitualmente el castellano hizo que los gobiernos nacionalistas le orillaran; en España, su catalanidad enardeció a los nacionalistas de la otra orilla, que se cebaran con él. Cuesta mucho ser catalán y universal; ser cosmopolita y autóctono. Para los nacionalismos o estás a un lado o estás en el otro, no hay matices ni grises, todo es o blanco o negro.

Pero la grandeza de Rubianes ha radicado en que su público, solamente igualado en número por el gran Joan Capri, ha sido tan mayoritario como plural, evidenciando que la Cataluña real dista muchísimo de la oficial. Gentes de orígenes e ideologías distintas han disfrutado por igual con el maestro que se ha ido. Si antaño el público popular optaba por Capri o Martínez Soria, según el lugar de nacimiento; con Rubianes esto terminó: unificó ambos en torno a él; quizá sea ese su principal mérito: ¡ojalá haga escuela!

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